5 síntomas de un amor enfermizo. Comparte!

La violencia, el maltrato físico, verbal o psicológico nunca deberían presentarse en las relaciones amorosas. Cada día en el mundo ocurre algún caso donde están de por medio vejaciones de este tipo.

Normalmente, si uno quiere enterarse de la vida íntima ajena puede encontrar bastante información en las secciones de farándula de los diferentes medios. Sin embargo, este no es el único escenario donde actúan agravios de esta clase; la vida real está llena de ejemplos cercanos que no deberían suceder tan a menudo, ni permanecer puertas adentro. Familiares, vecinos e incluso tú, que estás leyendo esto, puedes estar sufriendo una relación de pareja enfermiza creyendo que no lo es.

Tratar de negar o encubrir cualquier tipo de maltrato por parte de tu pareja es un error terrible. El amor enfermizo puede afectar por igual a hombres y mujeres, es más, ambos miembros de la relación podrían presentar comportamientos a nivel emocional y físico potencialmente dañinos y disimularlos dentro de su privacidad al punto de hacerlos imperceptibles para sus familias y amigos. Debes aprender a identificar y, sobre todo, admitir cuando ya no hay armonía con tu compañero/a amoroso/a. Los abusos no traen más que infelicidad, tristeza y malestar. Por este motivo, queremos mostrarte 5 síntomas que te harán saber si estás en medio de un amor enfermizo y, a través de su reconocimiento, comiences a erradicarlos de tu vida:

1. Temor constante

Tener miedo de preocupar al otro y evitar discusiones o temas que puedan turbar la paz de la relación, aunque estés en desacuerdo, no apruebes o te molesten ciertos aspectos de esta, es una señal clara de estar en medio de un amor enfermizo. Probablemente, estas mismas razones provocan agotamiento y cansancio junto a tu pareja y no puedas expresar lo que realmente sientes. Debes soltar ese nudo en la garganta y expresar tus inconformidades manejando un tono respetuoso, palabras amables y, preferiblemente, en un lugar público (café, restaurante, parque, etc.). De esta manera, se genera un ambiente más gentil y diplomático para solucionar sus inconvenientes.

2. Control sobre la billetera del otro

Administrar las cuentas, gastos e inversiones en pareja es sano, permite tener una conexión madura con el otro y afianzar la relación. Sin embargo, si debes rendirle cuentas de cuánto gastas a diario, pedir permiso para disponer de tu dinero e, incluso, decirle las claves de tus tarjetas de crédito y/o débito, estás sufriendo claramente de una relación abusiva.
La gravedad del asunto va más allá de “no poderte comer el postre que quieres”, este tipo de dominio financiero influye directamente en tu realización personal y profesional, si no puedes estudiar lo que deseas, aplicar al trabajo de tus sueños o comprar, por ejemplo, esa cámara fotográfica ideal para desarrollar tu gusto por la fotografía, necesitas escapar de inmediato y desatar las cuerdas de ese amor.

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3. Uso de palabras fuertes o de “grueso calibre”

Los gritos, insultos y las palabras descalificadoras pueden aparecer en la intimidad o frente a otras personas. Quien es violento asume la propiedad del otro, cree que puede tratar a la pareja como se le venga en gana y, por lo general, echan la culpa a su pareja por su propio comportamiento.

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Al considerar a la otra persona como su “patrimonio personal”, piensan que pueden obligarla a hacer ciertas cosas, como tener relaciones sexuales, no utilizar anticonceptivos, controlar sus actividades, movimientos, horarios y gustos. Existe una constante tendencia a humillar al otro, denigrar sus actos y desaprobar sus palabras. Todos estos factores son ejemplos graves de una relación de pareja peligrosa. Debes darle siempre prioridad al respeto mutuo y la dignidad para no caer en una de ellas.

4. Manifestación de celos posesivos

Suele decirse: “si no te cela, no te ama”. Pueden haber interpretaciones divididas en esta popular afirmación. Si los celos significan lo mismo que protección, son buenos. Pero si decaen al nivel de la posesión, la situación se torna oscura. Es común confundir el control con el amor, pues se asume la vida en pareja como una atadura o una obligación: gran equivocación. Amar debe hacerse en libertad, individualidad y confianza. Si debes reportar dónde estás, con quién estás y haciendo qué, estás sometiéndote a una obsesión que necesita constantemente saber qué pasa en tu celular, lo que llevas en tu cartera o billetera, quién te escribe mails y te exija siempre acompañarte donde vayas. Si tú o tu pareja hacen esto, están confundiendo “somos pareja” con “eres de mi propiedad”.

5. Presencia de actos violentos

Aunque suelen ser más comunes en la intimidad, los actos violentos pueden surgir también en público. Por lo general, detrás de ellos vienen excusas disfrazadas en frases como “es que estaba muy molesto/a” o “eres la única persona que me saca de mis casillas”. Nada justifica la violencia o el maltrato hacia tu pareja. Existirán momentos de discusión y malentendidos, es inevitable, pero el respeto y el valor por la dignidad del otro no deben perderse. No hay que involucrar amenazas, implícitas o no, golpes, gritos o insultos en el amor. Si alguno de los dos, o ambos, no son capaces de llevar su relación lejos de estos actos, es mejor decir adiós: el amor es un sentimiento que debe vivirse y disfrutarse, no sufrirse.

Si estas en medio de una relación de pareja enfermiza o conoces a alguien que lo esté, podrás comprobarlo fácilmente con cualquiera de estas señales. Si se presenta una sola de ellas, debes actuar de inmediato y evitar situaciones fuera de control, esto no solo arruina relaciones, también es una manera de enterrarse en vida, un acto de automutilación psicológica donde el amor propio, el autorrespeto, la dignidad, los principios y la esencia de uno mismo son ofrendados y regalados irracional-mente.

Visto en ElArteDeSaberVivir

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