Carta de una Bruja al deseado Príncipe Azul

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Querido Príncipe Azul

Como no hago parte de la nobleza y mi pasado fue más bien tormentoso, eso de comer cuentos de hadas siempre me causó indigestión, por tanto nunca me interesó que me coronaran y mucho menos convertirme en la princesa de alguien. La verdad es que me dan lástima esas damiselas de cabellos laaargos, que prefirieron pasar sus vidas esperando en el balcón hasta que tú llegaras algún día a rescatarlas de una vida aburrida.

Decidí hacer cosas productivas y empecé a estudiar Magia para desarrollar a grandes escalas mi intuición femenina y otros dones, además no soy como la Cenicienta que está esperando un marrano que la saque de pobre, mejor dicho, nunca me ha interesado depender económicamente de nadie. Años después me gradué con honores en la Escuela de Brujas, siendo mí tesis uno de los hechizos más célebres entre los 7 reinos. Poco a poco mi renombre creció tanto que a punta de sortilegios, manzanas “premiadas” y pociones me volví una empresaria exitosa y compré mi propio castillo.

Quiero decirte que no tengo nada en contra tuyo, pero sucede que el azul no es mi color favorito y pienso que no le luce a todo los tipos. Entiendo que a la larga no eres culpable de vivir en el pedestal en donde te elevaron desde tiempos ancestrales y sospecho que muchas féminas con la ayuda de Disney se montaron en la película del final feliz contigo. Y es entonces cuando te volviste igual de mítico que Pie Grande, Cupido y el Monstro del lago Ness.

Foto: El Espectador – Soltera de Botas

Me cuesta creer que seas la combinación perfecta de todas esas cursilerías contradictorias con que sueñan las niñas. Un caballero con su lado salvaje, Inteligente no sabiondo, sensible sin ser pendejo, millonario pero sencillo, guapo y nada narciso, amante del compromiso, buen polvo, que escribes poemas y también practicas kickboxing, que no miras a otras… en fin, solo te hace falta flotar con tu capa para ser una especie de Superman. Hmmm llámame pesimista pero creo que de eso tan bueno no dan tanto, me parece que tú y tu corcel blanco no encajan en estos tiempos y prefiero vivir en la realidad.

Aunque no ha sido fácil la vida de emancipación que escogí y en ocasiones algunos aldeanos me fastidiaron durante mis tres siglos de soltería, porque hablaba con mi gato negro y mi empleada del servicio era un duende. Luego me encantaba ver sus caras de pánico cuando se acordaban que soy bruja y entonces no volvían a hacer ningún comentario por temor a que les pusiera una verruga gigante en sus caras o los convirtiera en algo que ya eran: sapos o lagartos.

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Mientras la Bella Durmiente se quedó roncando durante 100 años con la esperanza que aparecieras, yo opté por divertirme y de vez en cuando salí con “tinieblos” en el sentido literal pues los muy lobos aparecían en luna llena, sin embargo tengo buenas historias que contar y además nos revolcábamos de lo lindo. Así mismo cada semana sigo disfrutando de planes con las “brujis” como el respectivo aquelarre o la noche de karaoke.

Foto: El Espectador – Soltera de Botas

No me imagino paseando contigo en tu lujoso carruaje por la verde pradera, en primer lugar porque tengo mi escoba y segundo también puedo volar. Tampoco preciso que me protejas con tu espada cuando camino por el bosque pues sé defenderme bastante bien. No quiero un salvador sino un compañero, por eso eres alguien impensable en mi existencia y solo con el pasar del tiempo supe que no necesitaba que me ofrecieras tu mundo simplemente porque ya tengo el mío.

Hace algún tiempo conocí a un sujeto maravilloso, hasta el punto de dudar que tal vez el mito no era ilusorio y existía la posibilidad que fueras tú. Por fortuna me equivoqué al comprobar que el prospecto que me gusta, es un ser humano autentico, con defectos, que suda, que se despeina, que se emberraca, sin embargo me trata como a una reina y me está haciendo feliz.

Así que empecé a escribir mi propio cuento en donde soy dueña de mi destino y mi comarca, con las botas sobre la tierra para entender que tu “señor perfecto” o mejor conocido como el Príncipe Azul no eres mi tipo de hombre por la sencilla razón que no existes.

FIN

Visto en: ElEspectador por SolteraDeBotas

Contacto o info:

@SolteraDeBotas la Bruja

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Web: www.solterasdebotas.com

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