Esta madre llora porque su hijo de 4 años desapareció. Pero cuando un hombre llama a la puerta 25 años después, vuelve a llorar… ¡Pero esta vez de alegría!

Un niño indio llamado Saroo tenía solamente cuatro años cuando su vida cambió dramáticamente. Para su madre, esto fue el principio de una pesadilla que duraría 25 años.

Saroo vivía con su madre y sus tres hermanos en un pequeño pueblo de la India. A menudo, veía a su madre llorando porque tenía una vida muy dura. Un día, acompañó a su hermano Guddu a trabajar, el chico ganaba un poco de dinero de vez en cuando barriendo trenes. Después de subirse al tren, su hermano lo dejó solo y le dijo: “Quédate aquí, regresaré más tarde”. Saroo decidió hacer una siesta; pensó que su hermano lo despertaría al regresar. Pero no regresó. Cuando Saroo se despertó, se encontraba solo en el vagón ¡y no tenía idea de dónde estaba!

Saroo no sabía leer, escribir o contar. No solo ignoraba el nombre de su pueblo natal, tampoco sabía cómo se llamaba la región ni el apellido de su familia. ¡No había manera de contactar a su madre! A sus cuatro años, Saroo se encontró a sí mismo solo en el mundo, pidiendo limosna en las calles de Calcuta.

No pasó mucho tiempo antes de que un adolescente encontrara a Saroo vagando solo por las calles y lo llevara a un centro para niños abandonados. Ahí lo recibieron, y poco tiempo después, Saroo fue puesto en adopción por una organización llamada Society for Sponsorship and Adoption. Afortunadamente, una familia australiana lo adoptó y su vida dio un giro completamente diferente e inesperado, muy lejos de los problemas y los peligros que había vivido… pero también muy lejos de su familia, especialmente de su madre y hermanos, ¡a quienes extrañaba terriblemente!

Mientras tanto, en la India la madre de Saroo estaba buscando por todos lados a sus hijos. Acudió a las autoridades, pero no había ninguna huella de los niños. Estaba inconsolable y lloraba todos los días.

En Australia, la madre adoptiva de Saroo colgó un mapa de la India en su habitación para que recordara sus raíces. Todos los días, se despertaba, veía el mapa de su país natal y empezaba a preguntarse dónde estaba su familia, qué habría pasado con ellos y si los volvería a ver algún día.

Saroo nunca dejó de hacerse preguntas. Muchos años después, cuando ya era un adulto, empezó a buscar a su familia con un método muy peculiar… ¡Google Earth! Era su única esperanza. Se pasó días enteros recorriendo los alrededores de Calcuta, caminando virtualmente por cada cada camino con la ilusión de reconocer algo.

Un día, se quedó atónito al encontrase con puente cerca de una fábrica junto al río. ¡Allí estaba! ¡El lugar donde había perdido a su hermano! A partir de ese momento, las piezas del rompecabezas empezaron a unirse. En las imágenes del satélite localizó la fuente donde había tenido un accidente 25 años atrás. Después, la última revelación. El nombre del pueblo: Ganesh Talai.

Leer también  3 supuestos narcos Colombianos detienen uno de los ataques terroristas que hubo en Paris
PUBLICIDAD

Saroo no lo podía creer. Con un nudo en la garganta, voló a la India y después tomó un tren al pueblo donde había nacido. Fue como un viaje al pasado. Los recuerdos se iluminaban uno tras otro.

En cuanto se aproximó a la casa donde había crecido, su corazón empezó a latir rápidamente. ¿Su familia lo reconocería?

Había tres mujeres sentadas cerca de la casa. Sin decir una sola palabra, una de ellas lo abrazó y reconoció inmediatamente a su pequeño hijo de hace 25 años. Era su madre. “Llamó a mi hermana y a mi hermano para decirles: ‘vuestro hermano ha aparecido de repente, como un fantasma'”, contó Saroo con una sonrisa. “La familia se había reunido nuevamente”.

Saroo estaba sobrecogido por la emoción. Después de todos esos años de búsqueda, volvió a ver a su familia después de aquel lejano y fatídico día en que se perdió en aquella inmensa ciudad. Estaba con casi toda su familia, casi. Por desgracia, algo terrible pasó con su hermano mayor, Guddu. Encontraron su cuerpo un mes después de su desaparición: lo había atropellado un tren. A pesar de la profunda tristeza que esta noticia le provocó, Saroo estaba encantado de haberse reencontrado con su familia original.

“Era una aguja en un pajar”, dijo el joven. “Pero la aguja estaba ahí. ¡Todo estaba ahí! Todo lo que tenemos en el mundo se encuentra al hacer clic en un botón, pero tienes que contar con la fuerza de voluntad y la determinación…”.

Ahora que ha hallado a su familia, Saroo le envía dinero a su madre mensualmente para que nunca más tenga que trabajar tan duro.

En los países desarrollados, los niños de cuatro años juegan con sus amigos, tienen espléndidas fiestas de cumpleaños, visitan parques de atracciones y poseen curiosos juguetes electrónicos. Pero en la India, muchos tienen que pedir limosna en los trenes para ayudar a sus familias a sobrevivir. La historia de Saroo tuvo un final feliz, pero millones de niños pequeños no tienen tanta suerte y crecen en medio de una terrible pobreza.

Aquí tienes un vídeo de la asombrosa historia de Saroo (en inglés):

Saroo fue muy afortunado al ser adoptado por unos padres cariñosos. En 2015, publicó un libro acerca de su extraordinaria vida, A long Way Home (Un largo viaje a casa). Después de que su madre hubiera derramado tantas lágrimas por el duelo de sus dos hijos, al final Saroo le arrancó muchas lágrimas de alegría. ¡Qué forma tan hermosa de rendirle un homenaje a la determinación y al ingenio de este chico!

PUBLICIDAD

No te lo pierdas

interna+

Tres diplomas, tres pregrados y 23 años de vida

Buscar: El pereirano se graduó el mismo día de Negocios Internacionales, Administración de Empresas y …

Hola querido amigo!

Síguenos en Facebook para compartir nuestro optimismo