Esta mujer metió a miles de niños en ataúdes y cajas durante varios años… Cuando sepas la Razón romperás a llorar!!!

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En la vida podemos experimentar situaciones donde depende de la decisión que tomemos sea para bien o mal, tendrá una consecuencia. Esta es la historia de una mujer que tuvo que hacer algo que aunque parezca muy terrible, al final era por una buena razón y una gran causa.

Esta mujer es Irena Sendler quien debido a sus ideales que en épocas de guerra eran diferentes a los demás, se vio obligada a meter a muchos niños en ataúdes, pero cuando fue descubierta sus razones te dejaran sin palabras, es realmente sorprendente. Así que no te pierdas lo que hizo esta mujer. ¿Quieres Saber Más? Sigue Leyendo… Recuerda Compartir Esto Con Tus Amigos.

Irena Sendler nació, el 15 de febrero de 1910 en Varsovia, Polonia, el cual creció con una idea que aprendió de su padre, algo que le sirvió de lección por el resto de su vida.

Él le decía “Presta tu ayuda siempre a todos los que lo necesiten”. Pero, lo que Irena y su padre, no sabían era que esta enseñanza traería consecuencias más allá de sus propias vidas.

Cuando Irena apena tenía 7 años, su padre, médico de profesión había muerto de tifus.

En ese momento, ella siguió su ejemplo y se convirtió en enfermera del Departamento de Bienestar Social de Varsovia, donde de igual forma se ofrecía alimento y ropa a aquellos que más lo necesitaban.

En esa época Europa tenían muchos prejuicios en contra de los judíos pero, Irena sin importar que era católica, igual prestaba su ayuda a todos.

Luego, que comenzó la Segunda Guerra Mundial en 1939, los nazis había creado el Gueto de Varsovia, el cual excluían a todas las familias judías. En ese momento había comenzado el horror, Irena se sentía alarmada por esas condiciones tan inhumanas de vida del gueto, por eso ella decide hacer algo y se une al grupo Zegota (Consejo de Ayuda para los Judíos).

Sin embargo, a medida que la situación empeoraba, ella sabía que debía hacer algo, aunque arriesgara su propia vida: junto con otros colaboradores sacaban en secreto a todos los niños judíos del gueto, donde les aguardaba una muerte segura.

Luego, los niños eran entregados a familias de acogida u orfanatos. A pesar que sus intenciones eran buenas, algunas madres no estaban dispuestas a dejar a sus niños al cuidado de extraños.

Pero, al final la mayoría de esas familias eran llevadas a los campos de la muerte.

Los nazis el gueto tenían un fuerte control, pero Irena buscaba formas muy creativas para esconder a los niños y que estos pudieran escapar.

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Incluso saco a muchos en ambulancias con enfermos graves que debían ser trasladados al hospital, pero a medida que aumentaba la vigilancia, sus opciones eran pocas y los escondía en sacos, cestos de basura e inclusive ataúdes.

Entre todos esos pequeños había una niña llamada Elzunia, a la que Irena logra salvar cuando le metió en una caja de madera de un cargamento de ladrillos cuando sólo tenía 5 meses.

Para esa niña solo le iba quedar de recuerdo de su familia una cuchara de plata que su madre había escondido entre su ropa.

Irena había conseguido salvar a más de 2.500 niños de un destino cruel, y de todos ellos tenía registros que escondía en los botes del jardín de su vecina.

Cuando todo marchaba muy bien, todo cambió cuando los nazis descubrieron lo que estaba haciendo y la detuvieron.

En la cárcel, fue torturada brutalmente Irena, el cual soportó con valentía, negándose a dar algún dato sobre los niños que salvo. Por ello, fue condenada a muerte por los nazis.

Sin embargo, el destino tenía otros planes para ella, cuando algunas enfermeras logran sobornar a un soldado que la ayudó a escapar.

Y desde entonces, tuvo que vivir con una identidad falsa, pero nunca dejó de ayudar a los demás.

Una vez que termina la guerra, Irena desenterró los botes con el registro de todos los niños salvados y se lo da al Comité de Salvamento de los Judíos Supervivientes.

Después, con el tiempo Irena se casó y tuvo 3 hijos, ella vivió feliz sabiendo que había hecho lo correcto…

“La razón por la cual rescaté a los niños tiene su origen en mi hogar, en mi infancia. Fui educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada de corazón, sin mirar su religión o su nacionalidad”, contó la propia Irena.

En el año 2007, Irena había sido nominada por el Premio Nobel de la Paz. Y en el 2008 muere a sus 98 años de edad.

Fue una asombrosa labor la que hizo esta mujer, pero más aún su valor. Cuando arriesgó su propia vida por rescatar todos esos 2.500 niños que seguramente hubieran muerto si no fuera sido por ella.

Era una enfermera con un corazón de oro y que jamás será olvidada, pues habita en el alma de cada vida que salvó.

Visto en HistoriasPositivas

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