Este hombre perdió parte de su cráneo tras consumir bebidas energéticas en exceso

PUBLICIDAD

En todo el mundo el consumo de bebidas energéticas es muy prominente, ya que la mayor parte de las personas hacen uso de ellas para evadir o disminuir la fatiga y el agotamiento, no obstante, ignoran los grave efectos que estas causan sobre la salud como ataques cardíacos o un accidente cerebrovascular.

Esta es la historia de Austin White, a quien su hábito de ingerir esta bebida le ocasionó una complicada hemorragia cerebral que lo dejó con la mitad de su cráneo.

Su esposa Brianna Jo tomó la decisión de compartir por medio de las redes sociales, la triste historia de su pareja con la intención de hacer conciencia.

“Supe que mi marido, el padre de mi hijo, la persona que amo, había sufrido una hemorragia cerebral. Los doctores dictaminaron que el causante fue el reciente consumo excesivo de bebidas energéticas”, afirmó Brianna.

A continuación el relato completo de Brianna:

Hola, me llamo Brianna, y esta es mi historia…

El amor no está en las pequeñas cosas. No está en las citas, en las llamadas, ni siquiera en los recuerdos. El amor es saber qué sacrificarías cosas que ni siquiera sabías que podías sacrificar. El amor es abnegado.

¿Has sentido alguna vez tu vida a punto de derrumbarse? ¿ Has sido golpeada con tanta agitación emocional hasta tal punto en que todo a tu alrededor se vuelve confuso? Se te agarrotan los pulmones y por un segundo, no puedes hacer nada. No puedes moverte, pensar o reaccionar. A mi me ha pasado. Experimenté algo que nunca pensé que me pasaría… mientras estaba embarazada de 9 meses con mi primer hijo.

Se supone que estar embarazada es algo increíble. Creas nueva vida. Sientes amor incondicional por alguien a quien ni conoces. Austin y yo estábamos emocionados por conocer a nuestro pequeño. Por llevarlo a casa y ser una familia.

Nunca imaginé cuando me fui a dormir que mi mundo se haría pedazos en unas horas. Recuerdo a mi suegra despertándome y diciéndome que Austin había tenido un accidente. Solo sabía que mi marido estaba en el hospital, pero lo peor es que no sabía por qué.

Tras conducir 2 horas hasta el hospital, supe que mi marido, el padre de mi hijo, la persona que amo, había sufrido una hemorragia cerebral. Los doctores dictaminaron (tras hacerle varias pruebas) que el causante fue el reciente consumo excesivo de bebidas energéticas (un hábito que adquirió cuando empezó a trabajar en turnos más largos y tener que ir más lejos a trabajar).

PUBLICIDAD
Leer también  Este médico revela el secreto para calmar el llanto de los bebés

Ya estaba en cirugía… tras esperar 5 horas, pudimos verle. Mientras todos se fijaban en su cara casi irreconocible, enganchado a tubos y máquinas, yo solo vi a sus padres. Vi la luz abandonar los ojos de su madre cuando vio a su hijo ahí tumbado. Vi a su padre romper a llorar mientras abrazaba a su esposa. No sabían si su hijo se despertaría.

Ver a esta familia, mi nueva familia, de la que era ahora parte, y a quienes quería, tan destrozada y hecha polvo… es lo peor que haya sentido nunca.

Al día siguiente le volvieron a operar. Tras esto hubo ataques, convulsiones, hinchazón y otras cosas para las que no estábamos preparados.

Hubo un momento, cuando estaba sentada junto a su cama rezando para que estuviera bien, que supe que no me rendiría. Nuestra vida se volvería un desastre, pero iba a estar a su lado a pesar de todo.

Tras 2 semanas de vivir en el hospital sin saber si sobreviviría, volvimos a casa. Había llegado mi hora de dar a luz.

No voy a mentir, fue muy duro. Había planeado que Austin formará parte de este momento, que estuviera a mi lado dando la mano y cortando el cordón, para dar la bienvenida a nuestro hijo. Sin él, no estaba bien.

Pero ocurrió un milagro cuando di a luz. Austin despertó. Pasé una semana sin verlo, pero pensaba en él cada día. Lloraba cuando miraba a mi hijo, que se parecía a su padre.

Cuando el bebé sólo tenía una semana, lo dejé con mis suegros. Necesitaba ver a Austin y decirle que había llegado el bebé. Que lo necesitábamos.

Pasaron las semanas. Fuimos tras de él por todo el estado mientras le operaban y practicaban procedimientos en él. Lo veía cuando tenía oportunidad.

Cuando tenía poco más de 2 meses, nuestro hijo al fin conoció a su padre. No sabía si llegaría ese día, pero al fin volví a ser feliz.

Un tiempo después, pudo volver a casa conmigo. Nuestra vida no es normal. Hay viajes al hospital y visitas de médicos, tantas que he perdido la cuenta. Pero aquí estamos. Luchando.

Él ya no es el hombre del que me enamoré, pero le quiero más cada día. Luchamos para ayudarle a recuperarse. Para mejorar su vida. Un día lo conseguiremos.

Hasta entonces, no me rendiré. Porque el amor es abnegado y lo quiero más que a la vida misma.

No te lo pierdas

cover fb paperas colombia costa tac3news.com

¡Ojo! Se disparan múltiples casos de papera en la costa y gran parte del país.

PUBLICIDAD El Instituto Nacional de Salud (INS) identificó un grave incremento en el número de …

Hola querido amigo!

Síguenos en Facebook para compartir nuestro optimismo