Iba a abortar su bebe cuando de repente algo cayo de su bolso y la hizo cambiar de parecer

Kimberly Henderson es una joven madre de tres hijos la cual por cuarta vez había quedado embarazada. La noticia de su cuarto embarazo al parecer llegó en un mal momento, pues Kimberly había descubierto que su esposo le había estado siendo infiel durante hace mucho tiempo. Noticia que le amargo totalmente la vida. Para Kimberly fue una decisión dura, pues tenía ya tres hijos que alimentar, vestir y cuidar. Sabía que lo que ganaba no le iba a dar para mantenerlos a todos, incluyendo él bebe que ya tenía en el vientre. Por lo que tomo la decisión de abortar.

La joven madre pensando que era lo mejor, se dirigió a una clínica donde practicaban abortos y allí espero 5 horas que tocaba esperar su turno para ser atendida. En ese momento de espera, Kimberly estaba desahuciada, triste y en profundo llanto. Las lágrimas brotaban de sus ojos hasta más no poder. Pues ella trataba de convérsese así misma que hacía lo correcto. No sabía ya que pensar y solo miraba hacia arriba y decía “Dios, si algún día das señales, ayúdame a tomar esta que tan dura es para mí” ¡Toma tu señor el timón de mi vida!

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Pues no solo tenía la preocupación de si abortar o no. Una de sus hijas estaba enferma. Al estar tan triste y desconsolada mientras conducía a la clínica ese mismo día se perdió en el camino y para empeorar su carro se le había ponchado un neumático y tardo bastante para cambiarla y hasta tuvo que pedir ayuda. Fue en ese momento mientras pasaban las cinco horas en la clínica en donde ya casi era su turno y le pidió a Dios que le diera una señal. Sucedió que Kimberly fue a la recepción para sacar su identificación y completar la solicitud, y se le cayó otro carnet con la foto de sus hijos, pero detrás tenía un mensaje del texto de Isaías 41:10 que dice “No temas, porque yo estoy contigo, no desmayes, porque yo soy tu Dios, que te esfuerzo, siempre te ayudaré, siempre te sustentare con la diestra de mi justicia”.

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Kimberly automáticamente supo que Dios le acababa de dar la mejor de las señales, pues le hablo directamente a ella mediante su palabra. Kimberly levantó la cabeza y sonrió. Pues fueron las mejores palabras que jamás en la vida imagino escuchar. Cambiando así de opinión en última instancia y salió de la clínica y respiró aliviada pues sintió haberse quitado un gran peso de encima. Kimberly se dio cuenta de que sin importar las circunstancias Dios no comete errores y que él siempre está ahí para nosotros. El tiempo de embarazo se cumplió y Kimberly dio a luz a otra niña hermosa a la cual le puso el nombre de Vaida que significa “hermosa vida”. Dice estar muy feliz, pues nació sana y que Dios tiene un propósito con ella. Y le comenta a todos que siempre Dios tiene una forma de hablarnos a sus hijos.

Visto en: BlogSocl

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