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Los controversiales relatos de madres que si están arrepentidas de haber tenido hijos

Tres mujeres relatan su experiencia de ser mamás y afirman que esta labor tiene más cosas buenas que malas.

En una entrevista que llevo a cabo el medio de comunicación la BBC Mundo a las mamás acerca de su experiencia de tener hijos, en algunos de los casos estas mujeres afirmaron que la labor no es tan fácil como creen, pero al final termina siendo algo más bueno que malo.

Aunque desafortunadamente, hay casos de mujeres que están completamente arrepentidas de haber sido madres y estarían dispuestas a retroceder el tiempo si pudieran.

Tres madres de familia se atrevieron a contarle  a Jean Mackenzie, del programa Victoria Derbyshire de la BBC Mundo, como es desear en secreto nunca haber tenido hijos. (Por solicitud de las mujeres entrevistadas, sus nombres han sido cambiados).

Sofía

Sofía, tuvo a su bebé a la edad de 20 años e inmediatamente supo que no quería ser mamá, “todo el mundo habla de cómo les entregan al niño y sienten esa fabulosa corriente de amor que les recorre el cuerpo. Yo no sentí nada de eso. Simplemente parecía una inmensa responsabilidad”, dijó.

Recuerda que los primeros años de su hija fueron duros, “me imagino que todas las madres pasan algo parecido, pero en mi caso no encontraba nada que pudiera decir que disfrutara de verdad. Era deprimente”, contó.

La hija de Sofía de pequeña dudaba del amor de su progenitora “porque yo no era como dictan las normas de la sociedad”, pero admite que “la quiero de verdad, pero el lazo no es empalagoso”.

Sofía termina con que si las mujeres fueran sinceras sobre cómo se sienten, habría menos presión para volverse mamás. “Si adentro hay una sensación que dice ‘En realidad no veo qué tiene esto de especial‘, no tengan miento o vergüenza de plantar la cara y decir: ‘Soy alguien que no quiere ser una madre, no quiero hijos”.

Alicia

Alicia es una mujer que fue tomada en adopción y de pequeña siempre quería tener su propia familia.

“Sólo vi a la familia feliz con la casita y el jardín, con los niños que iban contentos a la escuela: el cuento de hadas”, señaló.

Pero cuando llegó su primer bebé su vida cambio, ya que quería huir de casa y dejar al pequeño con la nana para tener tiempo solo para ella, admite que “no es que no quisiera pasar tiempo con él, pero no sabía qué hacer, no era buena inventando juegos”.

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La mujer no deseaba que su niño creciera solo, así que tomo la decisión de tener otro, pero confiesa que si hubiera sabido lo que sabe hoy, jamás se habría convertido en mamá.

“Los deseos y necesidades de otros siempre son más importantes. Mi mantra por las últimas dos décadas ha sido ‘si los demás están contentos, entonces yo estoy contenta‘, lo que a veces es un poquito irritante”. Además agregó “Podría haber tenido una mejor carrera. Pero me tocó llevarlos y buscarlos en la escuela durante 15 años, lo que limita mucho profesionalmente”.

Al final Alicia aclara que adora a sus pequeños, pero que honestamente era demasiado egoísta para tenerlos. A las mujeres que pasan por esta situación no hablan del tema por miedo a ser juzgadas “no quieren ser vistas como egoístas. La implicación es que si no querías hijos, entonces eres una mala madre”, puntualizo.

Rafaella

Rafaella, quien ronda los 50 años afirma que “Si pudiera retroceder el reloj, no tendría hijos”. Pero ya tiene 3 hijos y su hija mayor le ha facilitado todo ya que ha tomado el papel de madre soltera para sus hermanos.

“Hubo veces en que no me sentí lo suficientemente madura como para ser responsable por alguien, por esa personita que me necesitaba para vivir”, cuenta.

Recuerda que “Se sentía como un círculo eterno en el que ponía un biberón o comida en su boca para que luego saliera por el otro lado y pensaba: ¿en qué momento puede algo de todo eso volverse divertido?”.

Rafaella confiesa que no pensó bien cómo el traer hijos al mundo puede afectar su vida, “si lo hubiera sabido, no los habría tenido”, también agregó que “me siento culpable diciéndolo, porque amo a mis hijos, pero sé que no he sido una buena madre y esa es una culpa que siempre me acompaña, que nunca se va”.

Finalmente afirma que “Me sentía muy sola, sentía como que había algo malo conmigo. Pero si hubiera podido hablar de ello y alguien me hubiera entendido, tal vez me habría resultado más fácil lidiar con la maternidad”.

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