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“Me preguntan si yo vendo tinto de 300 o de 30 mil pesos” Venezolanas, la competencia que enfrentan tinteros costeños por su atractivo físico

Desde hace varios días los tinteros costeños sienten que alguien que cruzó la frontera se apropia del negocio que por años dominan.

No es una multinacional, tampoco una pyme: son venezolanas, muy lindas de hecho, las que en este momento incursionan en el trabajo de vender tintos porque vieron una oportunidad de trabajar en las esquinas, calles y semáforos.

Se ven en muchos lugares de las capitales de la Costa, se pasean por centros comerciales y calles. Son muchas que llegaron del vecino país, en busca de un mejor futuro.

María y Daniela en Córdoba empezaron a vender café en vasitos con el único fin de ganar algo de dinero para pagar un arriendo y comida. Viven en el barrio Villa Melisa. Desde las 2 de la madrugada se levantan a preparar la bebida y a envasarla en termos. En promedio cada una puede ganar 30 mil pesos al día.

“Nos levantamos bien temprano a preparar el producto y después salimos a vender. Casi todos nuestros clientes son hombres; al principio nos costó la preparación, pero con el correr de los días aprendimos cómo se hace un tinto para los cordobeses”, dijo María Salgado, nacida en el estado Trujillo de Venezuela.

Foto: elinformador.com.co

No obstante, los tinteros natales saben que, sí enfrentan a una fuerte competencia, porque más de un hombre prefiere comprarles a las venezolanas por su innegable atractivo físico.

“Por el momento no es tan fuerte la competencia, pero vemos que cada día hay más mujeres vendiendo tinto, y lo que nos preocupa es que llegue un momento en que se apoderen del mercado”, expresó Héctor Julio Vidal, quien lleva cinco años vendiendo café en las calles.

Por ahora, los tinteros costeños tienen algo de tranquilidad, pero temen que en el futuro un rostro bonito se imponga y les acabe un negocio que recorre en carritos, o a pie, las 24 horas del día las calles de las principales capitales y municipios de la región Caribe.

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Retrato de las tinteras

Mariela Robles, de 49 años, tiene un mes viviendo en la ciudad de Santa Marta. Derrotada luego de tocar cientos de puertas y no poder conseguir un empleo, optó por la alternativa de la mayoría de sus coterráneas: vender tinto.

Diariamente sale a las 4:00 am para arrendar por $3.000 pesos un termo de café, por el que tiene que dejar como garantía de su retorno su cédula de ciudadanía.

Robles, a quien se le nota en su rostro cansado la inclemencia del sol, camina un promedio de 10 horas diarias por las calles de Santa Marta en busca de clientes.

Saca de 30 a 35 vasos por termo, los cuales ofrece entre 300 y 500 pesos, según el tamaño. La venta total del líquido le deja unos nueve mil pesos, de los cuales tres son para pagar el arriendo del envase y tan solo $6.000 para ella. La mujer debe vender en promedio 70 cafés para pagar poder cubrir sus gastos personales.

Foto: elinformador.com.co

Por su parte Isomaris Gil de 25 años quien tiene dos meses viviendo en la capital del Magdalena, proveniente del estado de Zulia, un lugar que solía estar entre los más ricos de Venezuela gracias a la industria del petróleo.

Cada día Gil expende al menos seis termos de la bebida caliente. Ella posee sus propios envases, por lo que paga únicamente $2.200 por la recarga del preciado líquido. Estima que diariamente se lleva a su casa entre 30 y 35 mil pesos.

“Las que andan con un solo termo, shorts y blusas escotadas, están en otra cosa (…) Yo he tenido roces con muchos hombres, porque creen que yo también ofrezco más que café. Me preguntan si yo vendo tinto de 300 o de 30 mil pesos. La verdad muchas veces me he sentido mal por eso”, dice la joven con tristeza.

Foto portada: Jairo Cassiani, ZonaCero

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