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Renunció Ramsés Vargas a la rectoría de la Universidad Autónoma del Caribe

Luego de más de un mes protestas, denuncias y rechazos, por parte de estudiantes y docentes de la Universidad Autónoma del Caribe, quienes denunciaban malos manejos de los dineros de la Institución, Ramsés Vargas Lamadrid renunció a su cargo como rector del alma mater.

La decisión se conoció la noche de este jueves 1 de marzo, a través de la siguiente carta:

“Cuando en un país las vías de hecho se imponen sobre las de derecho, donde los actos administrativos se notifican por las emisoras, donde el honor y la dignidad de los individuos las definen quien mayor poder de manipulación mediática tenga o mayor habilidad para hacer memes o cadenas de whatsapp insultantes, algo sumamente preocupante debe estar pasando en esta sociedad.

Hace cinco años con valentía y contra todas las apuestas, rescatamos la Autónoma de las manos del paramilitarismo y el hampa. El Estado que calló cómplice por años mientras desangraban una universidad. Necesitó que un grupo de ciudadanos de bien tuviéramos el valor civil de denunciar lo que pasaba y enderezar el rumbo de esta institución universitaria en la que crecí.

En medio de afugias económicas y únicamente con la fortaleza del carácter de una comunidad que volvió a creer, bajo nuestro liderazgo la Autónoma en cinco años logró en academia lo que nunca había alcanzado en 46. Nunca hubo tranquilidad, siempre restricciones, pero jamás se les falló a los muchachos. Hasta que llegó el 2017, y casualmente el 2018, el año electoral, el año en que la ambición y hambres de poder llegan al clímax.

Una relación con la banca fluida y efectiva fue destruida por un riesgo reputacional magnificado delincuencialmente por un trivial ‘Alí baba’ de los micrófonos, seguido por cuarenta enanitos morales, que por ocho meses han dejado constancia al país de la cara más ruin que pueden mostrar quienes usurpan e injustamente afrentan la profesión del periodismo.

Solo almas innobles pueden usar la desdicha o dificultad del otro para su propio beneficio. Entre más se especulaba, más mentiras se instalaban en unos públicos locales y nacionales llanos y dóciles a sus emociones, más se cerraban los bancos y la dificultad de pagos llevó a nuestros empleados al extremo. Como siempre, de manera tardía y solo cuando el ruido mediático aparece, nuestro Estado pusilánime, mediocre, frívolo e ignorante, ahí sí decide desplegar toda su acción para mostrarles a las galerías que actúa, que existe, cuando en realidad es irrelevante.

Nuestra angustia económica prefabricada delincuencialmente desde un micrófono llevó a nuestros empleados a ejercer sus justas protestas que a la postre llevaron a la parálisis institucional que hoy padecemos.

Cuando nuestra universidad estuvo tomada por el paramilitarismo, todos callaban. Hoy en pleno año electoral un gobierno aborrecido por su ineficiencia se decidió a tomarnos de botín de guerra y subirse en la ola de una opinión desinformada para mostrar que actúa.

La sarta de mentiras, calumnias e infamias fabricadas desde un micrófono logró hábil pero perversamente crear en el imaginario una atmósfera de maldad y dolo, donde solo ha habido una gestión de buena fe en beneficio de unos sectores que tradicionalmente fueron ignorados, por no decir despreciados.

Si bien abocaremos con tranquilidad las acciones administrativas y financieras que de hace rato anunciamos y se están ejecutando, se harán todas las claridades ante el despacho que corresponda, y damos por descontado que continuará el circo mediático para enlodar la honorabilidad y la dignidad de un ser humano, no importando agredir moralmente derechos fundamentes de su familia.

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Esto, más que una anécdota o un ciclo noticioso, debe ser un campanazo de alerta para muchos: ve lo que hacen con otro como luego lo harán contigo. Como la lujuria de poder de quienes hoy se frotan las manos para ver cómo saltan como aves de rapiña sobre la Autónoma, mañana lo harán sobre usted, su organización, su honorabilidad.

Las claridades legales se harán, y todo quedará en titulares de prensa y como es usual, los archivos y absoluciones nunca recibirán el despliegue que la “sangre en la arena” hoy merecen.

Para mí y mi familia esto no pasará de ser una anécdota más para conocer todas las facetas de la perversidad humana, las cuales no nos son ajenas. Mi esposa e hijos entendemos las dinámicas y volatilidad de las bajas pasiones, por eso hoy estamos más unidos que siempre y con la frente erguida para continuar guerreando la vida a pesar de la envidia y mala fe que transpiran tantos que nos conocen, y sobre todo los que no nos conocen.

La Autónoma saldrá adelante cuando el plan financiero que elaboramos y los institutos de salvamento se implementen. Los profesores y funcionarios recibirán sus justos salarios. Los estudiantes en buena hora retornarán a clases con su fogosidad de juventud complacida. Habrá un par de semanas de titulares rimbombantes, funcionarios públicos dando declaraciones pavoneados con gesto adusto y actitud de catones, a cuatro meses de bajarse de sus vehículos oficiales; más pronto que tarde todo pasará y esta tormenta perfecta orquestada por mis enemigos, serán periódico de ayer.

Lo que no va pasar es el daño irreparable a la verdad. La vileza de espíritus para los que el ser humano no vale nada sino su interés malsano y patológicamente destructivo, sin precedentes sobre los que debemos cuestionarnos como sociedad: para dónde vamos y al ritmo de qué parámetros, mentiras o mitos nos movemos.

Para permitir que la histeria colectiva se atempere y para contribuir a que se retomen las actividades, presento mi renuncia irrevocable al cargo de rector, con la satisfacción de haberle cumplido a la sociedad, habiéndole invertido mi vida, al costo de mi seguridad personal y la tranquilidad de hogar, logramos poner la academia a brillar, ahí están las estadísticas. Valieron la pena tantas trasnochadas y jornadas interminables de trabajo. Conmigo llevo la satisfacción de haberle ayudado a tantos y haber recibido la lealtad de muchos. La ingratitud y la traición de aquellos que otrora nos ensalzaban para un aumento o una cuña publicitaria, siempre estuvieron en mi presupuesto de certezas. Pero eso sí, funcionarios que firman resoluciones al ritmo que les marquen los medios y aquellos calumniadores que sabemos, en la mano me llevo la Constitución Política Nacional y el Código Penal, los cuales anuncio, haré prevalecer hasta el final.

La actual crisis que nos fabricaron y que en semanas han desdibujado lo que costó tanto construir, es la evidencia de que de corto plazo no siempre el bien o la verdad son las que se imponen, pero la Biblia y esta cuaresma nos recuerdan que por más alaridos, turbas, escarnios y crucifixiones, la verdad y el bien siempre resucitan.

A los amigos que quedan les digo, cuenten conmigo y sigo contando con ustedes; a los desleales, nunca creí en ustedes; a los creadores de esta crisis, nos veremos en los tribunales.

Y a mis padres, mi esposa y mis hijos, cuenten con que les devolveré todo el tiempo que les debo.

Ramsés Vargas Lamadrid, Barranquilla, 1 de marzo de 2018″

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