¿Sabias qué le debemos a Al Capone que los productos lleven fecha de caducidad?

Sin lugar a duda,  Al Capone pasará a la historia como uno de los mayores y mas sanguinarios gangters del sigo XX. El que fue el cabecilla del crimen organizado de Chicago y rey del alcohol de contrabando, no solo amasó poder y fortuna con sus negocios sino que supo ganarse el favor de los ciudadanos más pobres presentándose como una especie de Robin Hood.

Sí, tenía sus negocios sucios, pero también fue el primero en abrir comedores sociales en los que servía tres comidas diarias y gratuitas a cualquier persona sin trabajo. Mientras, el resto podía comer en ellos por precios muy económicos.

Su compleja personalidad y su olfato para los negocios le llevó a la producción y venta de leche. Una vez más, y sin perseguir el dinero como máximo objetivo, Al Capone impuso medidas de control y calidad a su producto para asegurar que nadie enfermara por su culpa.

Ángel y demonio

Al parecer, un familiar suyo había enfermado en el pasado por culpa de una partida de leche contaminada por lo que, una vez en el negocio, se negó a ser responsable de una historia similar.

Sin embargo, para entrar en este tipo de empresa, Al Capone hizo de las suyas. Su objetivo era adquirir la lechería Meadowmoor pero, tras intentar negociar con los sindicatos de los lecheros y quedar en punto muerto, el gangster decidió secuestrar a su presidente.

Parados hacen cola para recibir comida en una de las cocinas de Al Capone.

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Con los 50.000$ del rescate del secuestro del presidente del sindicato, Al Capone y su abogado pagaron la compra de Meadowmoor y adquirieron su flota de camiones.

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Tras hacerse con la empresa, trató de desarmar a su competencia. Con su fuerte carácter y un buen puñado de amenazas, convenció al consejo de la ciudad de Chicago para obligar por ley a todos los lecheros a que sus botellas llevasen estampada la fecha de caducidad.

De esta forma no solo evitaba convertirse en responsable de posibles intoxicaciones por leche en mal estado, sino que se diferenciaba de la competencia y la obligaba a reducir sus márgenes de beneficio.

Por último, y como jugada maestra propia de un capo del crimen, Al Capone se había hecho previamente con el mercado de máquinas estampadoras de fechas de caducidad. Una maniobra que disparó el precio de las estampadoras y obligó a sus competidores a pasar por caja para poder cumplir con la ley y continuar con su negocio.  No todo iba a ser altruismo, ¿verdad?

En cualquier caso y a pesar de toda la sangre que derramó, su ley sobre la fecha de caducidad de la leche redujo significativamente el número de intoxicaciones, por lo que pronto fue imitada por otras ciudades y estados.

Algo que, con el tiempo, se iría extendiendo a otro productos perecederos y países extranjeros. Para entonces, Al Capone ya estaría en la cárcel por culpa de sus malas prácticas en los negocios.

Visto en: LaVozDelMuro

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