Shakira hizo popó. Por Anuar Saad

Desde hace una semana, días antes de que la cantante Shakira aterrizara en Barranquilla para la grabación de un video con el artista samario Carlos Vives, las noticias especulativas sobre su arribo, ya se discutían en la agenda de los medios de comunicación de la ciudad y la región.  Las salas de redacción de prestigiosos periódicos se movilizaron como nunca antes para dar despliegue a hechos trascendentales de los que quedó, por supuesto, evidencia gráfica. Shakira se mojó en el mar. Shakira tomó sol. Shakira comió frutas. Shakira degustó una mojarra. Shakira le echó sal y pimienta al mango. En fin. Hechos que no son noticia y que, además, están lejos de ser crónicas de farándula y ni siquiera, cápsulas para una columna de chismes.

Parece que el concepto de ser provinciano (haber nacido en una provincia de un país, no en su capital) en Barranquilla y la Costa Caribe va ligado a una especie de “provincianismo mental”. Es decir, un estado que nos impide comportarnos como ciudadanos de mundo, ciudadanos globales, ciudadanos que viven y se desenvuelven en plena era de la información y que tienen el mundo a su alcance gracias al internet y la furiosa tecnología de punta que nos acerca a “Viaje a las estrellas”. Ciudadanos que reconocen los problemas de este y de otros entornos y que miran a Latinoamérica como una gran región que refleja nuestros problemas comunes. A la altura de esa nueva comunidad que formó el siglo XXI y la acelerada globalización, es que el periodismo debe marcar la pauta dándole valor informativo a lo que realmente lo tiene.

Pero al ver que la prensa usa su artillería en el cubrimiento total de una cantante del terruño que viene a grabar un video musical y que el hecho, en realidad, no genera ninguna noticia distinta al suceso de la grabación conjunta con Carlos Vives, se han ensañado en “recrearnos” con un itinerario de espanto como si alguien pudiera conmoverse, entretenerse, perturbarse, asombrarse, alegrarse porque la cantante se mojó los pies en el mar, le dio un mordisco a una patilla o salpimentó un mango a su gusto.

En el otro extremo, medios independientes destacan que la artista “no saludó”, que  “trató mal a los periodistas”, que llegó en cuatro camionetas blindadas”, “que no firmó autógrafos”, “que está resentida con Barranquilla”  y que, horror de horrores, no se asomó a su balcón a saludar como si ella fuera el Papa Francisco.

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Vuelven los medios a entrevistar al veterano columnista de chismes para que repita su gastado discurso de como “descubrió” a Shakira y darle –de paso—la oportunidad para rumiar su desencanto porque la diva ya no le pasa ni al teléfono. A un lado quedaron hechos del día que merecían más y mejor cubrimiento. El aniversario de la tragedia del bus de Fundación, por ejemplo, pasó al olvido junto con el abandono de los familiares de las víctimas a las que les prometieron cielo y tierra y nadie –con excepción de la Alcaldía de Barranquilla en cabeza entonces de Elsa Noguera que sí cumplió con lo que le tocaba y con lo que prometió—aún se ha manifestado dejando con el dolor y con promesas rotas a los padres de los niños.

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Pero qué le vamos hacer. La trivialidad de la agenda mediática es un síntoma inequívoco de que los valores están trastocados y que los medios siguen fungiendo como opiáceo sofisticado para difuminar los verdaderos problemas que aquejan a una región, esos mismos que dificultan su desarrollo. Otra cosa sería si la multifacética artista llegara para hacer una generosa donación para la construcción de una biblioteca en un sector marginal de la ciudad; o para invertir en la construcción de otro megacolegio o, por qué no, para anunciar un concierto gratis en el que sus fans de escasos recursos puedan verla en todo su esplendor. Ahora, no se trata de achacarle a Shakira las obligaciones que, por ende, tiene el Estado con sus habitantes.

A no ser que se me haya olvidado el periodismo, grabar un video clip debería merecer dos columnas en página interior de un medio escrito o una nota de relleno en un noticiero de televisión o de radio. Si queremos ser generosos, con una fotonoticia en primera página, dirimes el asunto. Pero todavía hoy, dos días después del “suceso” y mientras escribo esta columna, sigue la lluvia de sesuda y trascendental información. Ya sus hijos saben dónde queda Colombia, dice una nota, mientras otra hace el anuncio de que su hijo menor sabe que su mamá es de Barranquilla.

Mientras tanto, y tratando de averiguar como avanza el proceso de paz y si habrá luz verde para la firma del acuerdo; qué pasará  con Electricaribe; en qué han quedado los hallazgos sobre las tenebrosas casas de pique que supuestamente existen en la ciudad; conocer si se entregará efectivamente la 84 cuando prometió el Alcalde, solo puedo enterarme, como lo dice este mismo medio para el que escribo, que “Shakira le preguntó el nombre a un fanático” o que “están grabando en el parque rosado”. Mejor declino de seguir buscando más informaciones. No vayan a anunciar los medios con bombos y platillos, que Shakira hizo popó.

Visto en Anuar Saad Blog

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