Debajo de la cintura, esta joven guarda un secreto que espanta a varios: “Es genético”

Como consecuencia de su problema de salud, ya perdió su trabajo.

Karina Rodini tiene 28 años y es oriunda de Brasil. Cuando tenía dos años le diagnosticaron neurofibromatosis.

Si bien la enfermedad comenzó solo con manchas en la piel, hoy las piernas tienen el doble de tamaño debido al crecimiento de tumores. Ya se sometió a 7 operaciones pero aún presenta protuberancias que dificultan su vida.

Existen tres clases de neurofibromatosis, el trastorno genético que no tiene cura. Provoca la formación de tumores -generalmente benignos- en el tejido nervioso, por lo que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo (desde el cerebro hasta los nervios).

El tipo 1 de este trastorno -que es el que padece Rodini- se caracteriza por la aparición de manchas en el cutis de color marrón claro, pecas en las axilas y la ingle, problemas en la vista, dificultades de aprendizaje, protuberancias en la piel y deformidades óseas, de acuerdo a la Clínica Mayo, de Minnesota.

En declaraciones al diario inglés The Sun, la mujer explicó que durante los primeros años no había nada para hacer, ya que solo sufría un cambio en la pigmentación. Nueve años después aparecieron los quistes. Cuando cumplió 12, le practicaron la primera operación para removerle un tumor de 9 kg del útero.

Ya atravesó 7 operaciones.

“Cada dos o tres años me realizan una cirugía reconstructiva donde los doctores me quitan alrededor de un kilo de tejidos”, detalló la joven. De acuerdo a lo que le explicaron, no pueden extirpar más ni operar más seguido debido a la cantidad de sangre que se pierde en cada intervención.