Peligroso recluso intenta escapar de prisión vestido de mujer pero los nervios le traicionaron

El elaborado plan de un recluso brasileño para escapar con una máscara de silicona para niña, una peluca larga y ropa de mujer fue ridículamente frustrado.

Cuando pensaba que todo marchaba como él pensaba, los oficiales lo detuvieron en la salida al sospechar por su extraña manera de caminar, que claramente no correspondía con el de una mujer.

Trató de escapar de la unidad de Gabriel Ferreira Castilho en la unidad de alta seguridad de Gericinó, en Río de Janeiro, el sábado por la tarde.

Clauvino da Silva, de 42 años, iba vestido como su hija de 19 años, identificada como Ana Gabriele, quien le había ido a visitar y se quedó tras las rejas en lugar de su padre.

Sus nervios y su poca experiencia haciendo de mujer terminaron por delatarlo.

Clauvino, también conocido como Baixinho, que significa bajito, por su estatura, fue llevado a una habitación lateral y obligado a quitarse el disfraz.

Un video grabado por los agentes muestra a los oficiales quitándole la peluca del sujeto mientras está inmóvil con las manos detrás de la espalda.

Llevaba una camiseta rosa con un sujetador negro debajo, la peluca negra larga, vaqueros ajustados, sandalias blancas, un abrigo y gafas.

Su cara parecía convincente, pero al ver que ni la boca ni los músculos faciales se movían cuando respondía a las preguntas de las autoridades, inmediatamente recibió la orden de sacarse todo. A lo que Clauvino respondió murmurando a través de la máscara:

“No debería tener que quitarme todo”.

Pero los agentes le advierten: “Este no es el momento de perder el tiempo. Solo quítate la ropa. Nadie te va a hacer nada aquí”.

Conforme se va desnudando, sus brazos muestran tatuajes y músculos que lógicamente no son de una mujer.

Hasta que finalmente se saca la máscara y sale a relucir el rostro tan conocido por la justicia.

Se trata de uno de los jefes del cártel más peligroso de Río de Janeiro, el Comando Rojo.

Cuando intentó huir se encontraba en medio de otras siete mujeres visitantes que salían de la prisión y que parecían rodearlo deliberadamente para protegerlo, quienes junto a la hija de Clauvino fueron llevadas a la Comisaría para ser interrogadas.

Da Silva, quien cumple una sentencia de cadena perpetua de 73 años y 10 meses, fue uno de los 31 recluidos que escaparon en febrero de 2013 a través de redes de alcantarillado. Fue detenido poco después.

Ahora ha sido transferido a una unidad de máxima seguridad y se enfrentará a fuertes sanciones disciplinarias