Pesaba 325 kg y era el adolescente más gordo del mundo, su cambio ahora es impactante

Llevar un un estilo de vida sedentario y un ambiente estresante y exigente es una combinación conlleva a que muchos tengan facilidad para añadir unos kilos.

Obviamente la genética y los hábitos de alimentación son importantes a la hora de hablar de la grasa.

Cuando Jacob Miller nació era un bebé robusto, pero nadie se llegó a imaginar que hoy sería famoso por su enorme talla récord.

Los padres de Jacob, que adoran a sus hijos incondicionalmente, no vieron en un principio ningún problema con el peso del chico.

Con un un año de edad pesaba increíblemente 23 kilos. Jacob de hecho nació antes de tiempo, porque si hubiera venido al mundo en la fecha estimada, hubiera pesado 5,5 kilos.

Pero aunque Jacob era mucho más grande que sus hermanos y los otros niños del barrio, sus padres no estaban especialmente preocupados. Todos pensaban que el exceso de grasa iba a desaparecer, pero con la pubertad Jacob creció mucho, y esa suposición de sus padres fue completamente errónea.

A la edad de 15 años Jacob era el adolescente más grueso del mundo y sin lugar a duda necesitaba ayuda.

Sus 350 kilos no solo eran enormemente desproporcionados con sus 195 centímetros, sino que el peso corporal comenzaba a causar enormes y graves problemas de salud.

 

Varios de los problemas que Jacob padecía, a causa de su peso y a pesar de su temprana edad, eran diabetes, problemas cardíacos y hepáticos.

¿Y qué era lo peor de todo? Los métodos tradicionales para bajar de peso no funcionaban con él.

En ese momento la familia entendió que los difíciles problemas de Jacob eran biológicos. Sus preocupados padres le llevaron al hospital infantil de Cincinnati para buscar la ayuda que necesitaba.

Los médicos desgraciadamente no tenían ninguna respuesta inmediata que darles a la familia Miller. Y se les ofreció una solución drástica – una cirugía de bypass gástrico.

Según el cirujano Tom Inge, el cuerpo humano no está adaptado para soportar este tipo de peso y era necesario hacer algo.

La operación se realizó para poder quitar, en el periodo más corto de tiempo y con un objetivo de urgencia, varios kilos del cuerpo de Jacob. La idea posterior del equipo médico era hacer un estudio de Jacob para poder encontrar un tratamiento a su problema.

La operación era absolutamente aterradora pero los padres de Jacob sabían que debía realizarse por el bien de su hijo, y les dieron luz verde a los médicos para que se realizará la intervención.

Jacob, que solo quería vivir una vida normal como todos los chicos de su edad, no solo se sometió a la operación sino que siguió las instrucciones del doctor al pie de la letra.

¡6 meses después de la operación Jacob había perdido mucho peso y había bajado cinco tallas en la ropa!

 

12 meses después de la intervención Jacob había cambiado muchísimo y seguía teniendo una actitud positiva para alcanzar una talla saludable.

”Es difícil pero no tanto como lo era antes de la operación. Antes no podía hacer nada. Si andaba cinco minutos necesitaba sentarme enseguida. Ahora puedo caminar media hora sin necesidad de pararse,” cuenta Jacob a SFG.

No solo se veía más sano, sino que se sentía verdaderamente bien de salud.

Jacob consiguió curarse de su diabetes y controlar su apnea del sueño, pero se dio cuenta de que el viaje no había terminado.

”Es un cambio de vida, tienes que cambiar muchas cosas. Pero esto es mucho mejor. Tienes que trabajar para conseguirlo”, comenta Jacob.

Además los cambios en su salud y en su cuerpo se ven claramente. Con solo mirarse en el espejo se debe animar muchísimo.