Un cordón umbilical donado le devuelve la esperanza a un niño de 4 años con cáncer

Carolyn Wright nunca se imaginó que tendría que afrontar una prueba muy dura en el año 2013, cuando notó algo extraño en el rostro de su pequeño Jenson, de solo 4 años de edad. Ella iba conduciendo y vio que había una extraña hinchazón en la cara del chico.

Cuando pudo examinarlo mejor, se dio cuenta de que esa protuberancia era algo dura, así que decidió llevarlo al médico para que lo examinaran mejor.

Las malas noticias llegaron a la familia Wright, cuando el niño fue diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda, la forma más común de cáncer infantil.

Este era solo el comienzo de una larga lucha, en la que el niño fue sometido a un riguroso tratamiento y quimioterapias por más de nueve meses. Jenson perdió todo el cabello, su rostro y su cuerpo se hincharon, y tuvo cambios de carácter desfavorables, pero aparentemente se sobrepuso.

La mala noticia llegó de nuevo un tiempo después, cuando se dieron cuenta de que la enfermedad había vuelto, esta vez como leucemia mielógena aguda, una forma muy agresiva de cáncer que ya se había extendido por el 70% del cuerpo del niño.

Las nuevas quimioterapias no hicieron que la enfermedad retrocediera y los padres de Jenson ya se imaginaban lo peor, cuando el especialista le propuso una nueva alternativa: someterlo a una operación para usar en su cuerpo células madres de un cordón umbilical que había sido donado.

El especialista le contó a los padres de Jenson que un niño de Estados Unidos había sido sometido a una intervención similar y que los resultados habían sido muy favorables. Sin nada que perder, la familia aceptó el desafío y en el año 2016 el chico fue a cirugía.

A solo cinco días de la intervención, los cambios ya eran más que favorables. La familia de Jenson no podía creer que el cuerpo del chico hubiese reaccionado tan bien a la cirugía, dando muestras de una notable mejoría.

En la actualidad este pequeño luchador tiene ya 9 años y la buena noticia, para todos, es que está completamente curado. Lleva la vida de un niño normal, es saludable y feliz y obtuvo un gran aprendizaje de su dura enfermedad: vive cada día al máximo.

Carolyn dijo que escuchar la noticia de que su hijo estaba enteramente sano fue difícil de creer y a la vez maravillosa. “Nunca esperas oír algo como eso cuando pasas por algo tan duro” Aseguró.

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