Según estudio, vapear aumenta el riesgo de un accidente cerebrovascular (ACV) y de ataques cardíacos

Los riesgos de fumar se conocen desde hace años y, en un esfuerzo por dejar este perjudicial hábito, muchos fumadores han recurrido a vaporizar o cigarrillos electrónicos.

Las personas que vapean podrían aumentar sus probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), un ataque cardíaco o una enfermedad cardiaca, sugiere un estudio reciente.

Datos de encuestas federales revelaron que, en comparación con las personas que no los usaban, las que usan cigarrillos electrónicos tienen:

Un riesgo un 71 por ciento más alto de ACV.
Un riesgo un 59 por ciento más alto de ataque cardíaco o angina.
Un riesgo un 40 por ciento más alto de enfermedad cardiaca.

La tasa de tabaquismo con cigarrillos tradicionales de los usuarios de cigarrillos electrónicos también es el doble de alta, anotaron los investigadores.

«A la vez que consideramos a los cigarrillos electrónicos como un medio de ayudar con la cesación del tabaquismo, debemos tener cuidado sobre el impacto que esto podría tener en la salud de las personas», planteó el investigador principal, el Dr. Paul Ndunda, profesor asistente en la Facultad de Medicina de la Universidad de Kansas, en Wichita.

El aumento en los riesgos de salud asociados con el uso de los cigarrillos electrónicos se mantuvo fuertemente incluso después de que Ndunda y sus colaboradores tomaran en cuenta otros factores de riesgo potenciales, como la edad, el exceso de peso, la diabetes y el tabaquismo.

El Dr. Larry Goldstein, presidente de neurología y codirector del Instituto de Neurociencia de Kentucky, en Lexington, dijo que «estos son los primeros datos reales que vemos que asocian el uso de los cigarrillos electrónicos con eventos cardiovasculares duros».

Goldstein añadió que «es bastante preocupante, sobre todo dado que ahora estamos viendo una estabilización, y en muchos casos, un aumento en el riesgo de mortalidad relacionada con los ACV en todo el país. Es difícil saber qué contribución tiene esto a ese hecho, pero no parece ser más seguro, ni seguro ahora mismo, a partir de los datos disponibles».

Alrededor de un 3 por ciento de los adultos y un 11 por ciento de los estudiantes de secundaria reportaron que habían usado cigarrillos electrónicos en el mes anterior en 2016, anotaron los autores del estudio. Además, el vapeo aumentó en un 900 por ciento entre 2011 y 2015 en los jóvenes.

En el nuevo estudio, los investigadores reunieron datos de más de 400,000 participantes en el Sistema de vigilancia de factores de riesgo conductuales de 2016, una encuesta realizada regularmente por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Los investigadores incluyeron a casi 66,800 personas que dijeron que habían usado cigarrillos electrónicos con regularidad, y las compararon con unas 344,000 personas que nunca habían probado los dispositivos.

Ndunda apuntó que probablemente la nicotina de los cigarrillos electrónicos no esté provocando los ACV ni otros problemas de la salud cardiaca directamente, dado que estudios anteriores no han vinculado a la sustancia adictiva con la formación de placas en los vasos sanguíneos.

«Pero en los cigarrillos electrónicos hay otros compuestos que podrían aumentar la inflamación en el revestimiento de los vasos sanguíneos. Esto podría conducir a la formación de coágulos, taponando la arteria y provocando un ACV», advirtió Ndunda.

«El vapor no es inocuo», concluyó.

Pero como estos son datos de una encuesta, no pueden establecer una relación causal directa entre vapear y el ACV o el ataque cardiaco, añadió Ndunda.

«Este estudio tiene algunas limitaciones que no nos permiten sacar conclusiones muy firmes ni poder cambiar las políticas respecto a los cigarrillos electrónicos. Lo consideraría una llamada a estudios más grandes y más largos sobre el tema», planteó Ndunda.

Goldstein, vocero de la Asociación Americana del Accidente Cerebrovascular (American Stroke Association), se mostró de acuerdo.

«Es un problema común de todos los estudios de este tipo: el ajuste de los factores de confusión potenciales es limitado», dijo Goldstein. «Ajustan según la edad, el sexo, el estatus de tabaquismo, la diabetes y el índice de masa corporal, pero obviamente hay otros factores que pueden aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular y que no se midieron».

Gregory Conley, presidente de la Asociación Americana del Vapeo (American Vaping Association), una organización sin fines de lucro que aboga por una regulación sensata de los productos de vapeo, criticó los nuevos hallazgos.

«Casi todos los usuarios regulares adultos de productos de vapeo son fumadores o exfumadores», señaló Conley. «No es exactamente una novedad que los fumadores [de tabaco] tienen un riesgo mucho más alto de sufrir afecciones médicas graves, y que algunos de esos riesgos tardan años en reducirse cuando un fumador abandona el hábito».

Los hallazgos se presentarán el 6 de febrero en la reunión anual de la Asociación Americana del Accidente Cerebrovascular, en Honolulu. Este tipo de investigación se debe considerar preliminar hasta que se publique en una revista revisada por profesionales.